lunes, 31 de marzo de 2014

Panel 'Ayer y hoy: cien años de la Institución Teresiana en Jaén'


María Asunción Ortiz durante su interrvención

Ana María Quirós tras su intervención

Aspecto de La Económica durante el acto
Elisa Estévez y Paqui Feria

Dúo D'Arco

El pasado sábado, día 29 de marzo, a las 19 h, tuvo lugar, en la real Sociedad Económica de Amigos del País, un acto organizado por la Institución Teresiana para celebrar el Centenario de su presencia en esta ciudad (1913-2014).
El acto se inició con el panel: 'Ayer y hoy: cien años de la Institución Teresiana en Jaén'. En el acto intervinieron Mª Asunción Ortiz (doctora en Historia y directora del Archivo histórico de la Institución Teresiana), Noelia Martínez (miembro del comité de Intered), José Luis Lomas (profesor del Colegio Pedro Poveda), Pilar Poveda (voluntaria y miembro del equipo del Proyecto Rajab), José Manuel Blesa (miembro de ACIT), Isabel Morales (antigua alumna y presidenta de la Asociación de Antiguas alumnas), Ana María Quirós (miembro de la Institución Teresiana) y Elisa Estévez (profesora de la Universidad Pontificia de Comillas y miembro del Gobierno General de la Institución Teresiana) que fue la encargada de cerrar el acto que finalizó con un recital del dúo de violonchelos 'D'Arco'

Más enlaces a los medios: Institución Teresiana,   Diócesis de Jaén  SIC

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Centenario de la Institución Teresiana en Jaén


Enlace a la web Diócesis de Jaén: Centenario de la Institución Teresiana en Jaén

Más enlaces a los medios: Institución Teresiana,   Diócesis de Jaén  SIC

La Institución Teresiana en Jaén celebra sus 100 años de presencia

viernes, 28 de marzo de 2014

Acto con motivo del centenario de la Institución Teresiana · Jaén · Andalucía Información

El sábado, 29 de marzo, a las 19 horas, La Económica acogerá un acto organizado por la Institución Teresiana para celebrar el centenario de su presencia en esta ciudad (1913-2014). 
Se iniciará con el panel ‘Ayer y hoy: cien años de la Institución Teresiana en Jaén’ y estará presente Mª Asunción Ortiz, Doctora en Historia y Directora del Archivo Histórico de la Institución Teresiana, entre otras personas.
Cerrará el acto, en representación de Maite Uribe, Directora de la Institución Teresiana, Elisa Estévez, profesora de Universidad Pontificia de Comillas y miembro del Gobierno General de la Institución. El recital del dúo de violonchelos D’ arco pondrá fin a esta celebración.
La vida de San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana, coincide con una etapa de la Historia de España compleja y cargada de tensiones sociales, políticas e ideológicas, en la que intuye los problemas más agudos que  afectan al hombre de su tiempo.

martes, 25 de marzo de 2014

Educar en tiempos difíciles


1
Educar en Tiempos Difíciles supone “tener la mente y el
corazón en el momento presente”. Dejarse interpelar por
los acontecimientos que configuran tanto la sociedad
en la que vivimos, como la globalidad del planeta.
Nuestras prácticas educativas deben estar articuladas
dinámicamente con las realidades que queremos
transformar.

Educar en tiempos difíciles exige, en el contexto de una
globalización excluyente en que vivimos, trabajar para
construir un mundo más justo, humano y democrático
y vivir con pasión la invitación de San Pedro Poveda
“Estima la justicia tanto como la vida”, traduciéndola
cada día en nuestra acción educativa y en el ejercicio de la
ciudadanía en los diferentes espacios sociales y culturales.

Educar en tiempos difíciles en sociedades
marcadas por fuertes manifestaciones de
agresividad y violencia en las diferentes
relaciones sociales, políticas, culturales e
interpersonales, es una invitación a renovar
diariamente la convicción de que
“la mansedumbre, la amabilidad y la 3 dulzura son las que conquistan el mundo”

4
Educar en tiempos difíciles nos desafía a articular
teoría y práctica, pensamiento y acción,
a buscar continuamente una coherencia en la
vida, concientes de que “las obras, sí, son las
que dan testimonio de nosotros y dicen
con elocuencia incomparable lo que somos”.

5
Educar en Tiempos Difíciles interpela a todo educador,
a toda educadora a “preocuparse de que cada persona
dé de sí todo lo que pueda dar”, confiando en
el potencial de crecimiento de cada uno/a y
favoreciendo el empoderamiento de cada persona,
especialmente de aquellos/as pertenecientes
a grupos sociales excluidos, social y culturalmente,
u objeto de discriminación de cualquier tipo.

6
Educar en tiempos difíciles, sólo es posible
si somos profesionales competentes y
actualizados que creemos que, “el estudio
no es para nosotros solamente algo bueno, útil
y provechoso, es algo necesario imprescindible...
Hay que enamorarse del estudio... empeñémonos
en incorporarlo en nuestras vidas,
haciendo que 6sea una verdadera necesidad”.

7
Educar en tiempos difíciles no es un compromiso
individual:“todos hemos de cooperar.
Aquí no hay uno solo y los demás son
comparsa, sino que cada cual tiene su sitio,
su deber, su responsabilidad”.

Educar en tiempos difíciles no es posible si
no somos capaces de transformar, innovar,
reinventar y crear nuevas prácticas educativas:
“El trabajo colectivo y el intercambio de
impresiones e iniciativas hacen surgir
estímulos y desarrollan energías que existen
pero no se actualizan, permaneciendo
en estado latente”.

Educar en tiempos difíciles es una apuesta
por la humanización , para favorecer procesos
personales y sociales en los que la vida
humana, de cada uno, de cada una, se realice
en plenitud: “Yo quiero, sí vidas humanas,
ambientes donde el humanismo impere;
pero como entiendo que esas vidas no
podrán ser cual las deseamos si no son
vidas de Dios, pretendo comenzar por
henchir de Dios, a los que han de vivir
una verdadera vida humana”.

10 
Educar en Tiempos Difíciles supone
capacidad de soñar, de proyectar,
de afianzar la Esperanza…
”Tenemos mucha fe, mucha 
esperanza y no dejamos de soñar y hasta realizamos algunos sueños.”

viernes, 21 de marzo de 2014

La siembra de Poveda · Perspectivas · Andalucía Información



Gracias a Francisco Juan Martínez Rojas, Fran, por su artículo

OoO

La siembra de Poveda, artículo de Francisco Juan Martínez Rojas para la revista Viva Jaén

El Colegio Pedro Poveda de Jaén está de celebración. Creado en 1913 por el fundador de la Institución Teresiana, el linarense San Pedro Poveda, está recordando festivamente su siglo de existencia con diversos actos, entre los que destaca la inauguración del panel, que tendrá lugar el próximo 29 de marzo, a las 7 de la tarde, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País. No se trata de una efemérides cualquiera. La siembra que Poveda esparció en Guadix, Covadonga o Madrid, encontró tierra fértil precisamente en Jaén, donde la Institución Teresiana fue reconocida como Asociación de Fieles en 1917, y donde el pedagogo linarense reclutó a algunas de las más conocidas “teresianas” de aquella primera hora. A lo largo de este siglo de existencia, la sembradura pedagógica y evangelizadora de Pedro Poveda ha dado frutos maduros, muchos y buenos, que intenta recordar el centenario que se está celebrando con diversidad de actos. A Poveda le tocó vivir en un período histórico concreto, marcado por los intentos de renovación pedagógica y de apuesta firme por una escuela donde, en perfecta simbiosis se aunasen los valores cristianos con los mejores logros de la escuela moderna. En la base del proyecto pedagógico povedano, que en Jaén cumple cien años, se conjugaban la intención de presentar un cristianismo atrayente en diálogo con las ciencias y realidades humanas, junto con una labor de amplia promoción social por medio de la educación, labor especialmente dirigida a la mujer. En 1930, Poveda afirmaba: “En nuestro programa, después de la fe, mejor dicho, con la fe, ponemos la ciencia  […] El autor de la fe y de la ciencia es uno mismo, Dios, y el sujeto de la fe y de la ciencia la criatura humana”. En el fondo de esta intuición estaba un acontecimiento de la historia de la salvación en el que Poveda se inspiró para trabajar por un fecundo diálogo entre lo religioso y lo humano demostrando, contra amplios sectores de la intelectualidad de la época, que no eran realidades excluyentes, sino que en la encarnación de Jesucristo alcanzaban una fecunda y provechosa síntesis. Son bien conocidas las palabras de nuestro inminente santo: “La Encarnación bien entendida, la persona de Cristo, su naturaleza y su vida dan, para quien lo entiende, la norma segura para llegar a ser santo, con la santidad más verdadera, siendo al propio tiempo humano, con el humanismo verdad”. El ideal de Poveda era presentar a una sociedad fuertemente reticente frente a lo religioso, sobre todo en los círculos culturales, un humanismo cristiano atrayente y creíble, porque asumía y potenciaba los rasgos más humanizadores de la cultura. En 1932 escribió: “Hay que demostrar con los hechos que la ciencia hermana bien con la santidad de vida; hay que demostrar con los hechos que es falsa y sectaria la afirmación de quienes ponen en conflicto a la religión con la ciencia”. En el fondo de esa intuición povedana estaba la certeza de que la fuente última de la verdad es Dios. El rosario de colegios, internados y academias que Poveda empezó a desgranar en un amplio proceso fundacional desde su estancia en Covadonga pronto empezó a dar sus frutos. Y en Jaén se recuerda el centenario del inicio de esa siembra generosa, mientras se siguen recolectando los abundantes frutos de ese trabajo pedagógico y evangelizador, que forma ya parte irrenunciable de la historia más reciente de Jaén.
¡Enhorabuena!



oOo

miércoles, 19 de marzo de 2014

Pedrito Viajero en Bilbao...



Desde el colegio San José de Puertollano, nos envían esta foto de Pedro viajero que les ha llegado hoy. Como "bien puede observarse" llega a Puertollano desde Bilbao, no le ha dado tiempo a cambiarse de traje.

Desde el colegio de Puertollano nos dicen" Hoy día de San José ha venido a visitarnos Pedrito viajero. Es precioso. No sabemos si quedárnoslo nosotros,. Gracias por la idea. Es impresionante. Gracias a todo el claustro del colegio Pedro Poveda"

Calendario de actividades... ¿te apuntas?


martes, 18 de marzo de 2014

Comenius 4project





Dear Dani:

Congratulations for all people, specially for you, your colaboration and cooordination in this project have been a succes!!!

See you soon!!!

martes, 11 de marzo de 2014

Recuerdos de mi cole: Pepito no se dignaba a mover ni un metacarpo

Fuente del vestíbulo

Imágenes del colegio Pedro Poveda recreadas por Teresa Valderrama

Teresa Valderrama

Parma, 6 de marzo de 2014

Hace ya algunos años, yo también fui alumna del Colegio Pedro Poveda. Allí pasé los años de la infancia que recuerdo con tanta añoranza porque fueron tiempos preciosos donde aprendí muchas cosas buenas e inolvidables, además recuerdo la felicidad en la que siempre estaba envuelta mi vida. 


Cancela del Colegio
Cuando pienso en aquellos tiempos, sin saber por qué, mi mente se pone como punto de partida el recorrido que tenía que hacer cada mañana y cada tarde hasta llegar al cole. Salía de casa con mis tres hermanas de la mano y con los bocadillos preparados para la merienda del recreo, íbamos siempre a ritmo ligero desde la carrera hasta llegar a la cuesta de la Alcantarilla. Amainábamos el paso cuando percibíamos el olor a pan recién hecho que salía de la panadería que se encontraba al principio de la calle del colegio, lo que nos decía que estábamos por alcanzar el objetivo matutino. Esa percepción ya hacía que nuestro espíritu se llenase de una sensación reconfortante aún sabiendas que tenía que estar en el cole por tantas horas lejos de mi madre y separada de mis hermanas. 

Como eso de la puntualidad nunca fue nuestro fuerte, cuando llegábamos a la entrada del Colegio, en numerosas ocasiones nos encontrábamos a Tere, la portera, con los labios apretados que decía: “!vamos, vamos que cierro!”, Tere era, bueno y es, una persona encantadora, recuerdo la cara que nos ponía al llegar tarde, así, seria como para regañar pero luego siempre te echaba una sonrisa o te guiñaba el ojo en señal de complicidad. Una vez pasada la barrera de la portería, siempre había unos minutillos para pararnos en uno de los lugares del cole que más me han gustado y mayor recuerdo tengo, aparte de la biblioteca y del laboratorio; la capilla. 


Antiguo Altar de la Capilla
Me gustaba entrar allí, por lo general olía a flores, había un olor penetrante a rosas mezclado quizás con algunos aromas cálidos de las velas que tuviese encendidas o algún aceite o incienso que hubiese cerca de la Virgen Niña a quién teníamos como imagen a la que orar. Recuerdo que nos sentábamos en aquella hilera de sillas frente a la Virgen y cerraba los ojos unos segundos, seguramente para recuperar la calma después de la aventura de cada mañana y prepararme para el largo día que tenia por delante, era relajante.

Virgen Niña
Después, las clases, los patios, las escaleras, la campana, “!han tocado para el recreo!”, los trabajos para la Semana de Andalucía, el gimnasio, Juan con su puro, M° Ángeles Malo y su cruce de rebeca, Carmen Muñoz, Paqui, Amparo, y como no, ¡el nuevo profe!: José Luis. Todas aquellas experiencias y todos aquellos profesores han sido y son especiales, grandísimos docentes que me han enseñado tanto, no sólo a saber todo aquello que les ordenaba su “programa curricular” sino también y lo más importante, a ser una persona de principios, de respeto por lo que me rodea ya sea humano o natural, físico o psíquico y espero que como a mí,  tantos otros hayan tenido la misma experiencia positiva y les haya quedado la misma semilla que ellos dejaron en mi. La Institución tomó una dirección acertada al elegirlos como hilo trasmisor y medio de comunicación entre la base de sus valores y los alumnos de este colegio. Personalmente, estoy muy satisfecha y agradecida tanto a la Institución, a mis profesores y sobre todo a mis padres que eligieron este lugar para mi educación.

Pero no sólo ellos han sido los culpables de lo que soy hoy en día, hay alguien mas que me ayudó a descubrir mi pasión, que es ahora mi profesión, la Arqueología. Hoy tengo la oportunidad de narrar algo que me ocurrió y que influyó en mi futuro para siempre.

Todo empezó cuando una mañana de invierno, nos preparábamos para la actuación de Navidad que tendría lugar el 20 de diciembre de aquel año en el Salón de Actos. Para nosotras, las alumnas de sétimo curso, eran un poco estresante aquellas fechas porque teníamos exámenes del primer cuatrimestre y nos faltaban horas para poder estudiar y preparar a la vez la actuación de Navidad, durante al menos dos semanas nos teníamos que quedar después de las clases para ensayar y la verdad es que no era demasiado divertido, y os cuento por qué.


Biblioteca del Colegio
Aquel año había nevado como nunca lo había hecho antes en Jaén, hacía mucho frío y la calefacción del cole no daba para tanto, eso hacía que las habitaciones de la parte alta fuesen las más frías del Colegio. El problema se agravaba cuando teníamos  clases de  Física y Química en el Laboratorio que se encontraba en una parte algo aislada y donde normalmente a Pura, nuestra profe, no le gustaba poner la calefacción porque los animalejos que mantenía en formol podían sentirse afectados por el calor y estropearse. Pero, además del frío que reinaba en aquella estancia, había algo más que a mi me tenía en tensión cada vez que me quedaba sola mientras recogía mis cosas al finalizar la clase. Era él, era aquel esqueleto que, impasible, me miraba todo el tiempo como para decir algo, con la mandíbula un poco desencajada metido en aquella urna de cristal de la que parecía que podía salir de un momento a otro y abalanzarse sobre mi para acabar conmigo.

Le llamábamos Pepito, pienso que le dábamos el diminutivo para intentar que fuese benévolo con nosotras y no se dignara a mover ni un metacarpo mientras estuviéramos en aquel laboratorio. En ocasiones, había sentido cierta corriente de aire frío mientras estaba ensimismada calculando fórmulas y resolviendo problemas de física, extrañas corrientes que sin sentido me provocaban escalofríos por todo el cuerpo, corrientes de las que desconocía la procedencia ya que todas las puertas y ventanas de esa habitación se sellaban para no dejar pasar el frío, lo que me hacía llegar a conclusiones algo macabras.


Expositor de fósiles, laboratorio de Ciencias
Aquella mañana la cosa se complicaba, la nieve estaba impidiendo que los coches circulasen por las calles de Jaén con normalidad, las cuestas de la ciudad estaban muy resbaladizas y los vehículos no estaban preparados para poder caminar sobre tal cantidad de nieve. Yo estaba muy preocupada por que ese día tenía el examen de Física y Química en el laboratorio y no me sentía muy bien, pienso que estaba algo resfriada y tenía cierto malestar pero no quería llamar a casa para que me recogiesen por que tenía dos grandes eventos: el examen con Pura y la actuación de Navidad, no podía fallar a Carmen, mi tutora ni a mis compañeras que tanto me necesitaban aquella tarde.


'Pepito' en la urna del laboratorio
de Ciencias Naturales
El examen era a las diez y media de la mañana justo después del recreo. Puntuales como un reloj, allí estábamos todas sentadas esperando que la profesora repartiera los folios que contenían formulas que teníamos que resolver encontrando el nombre correcto de la sustancia o el elemento al que correspondían y viceversa. No parecía muy difícil por lo que, apenas repartió todos los exámenes me puse a escribir las respuestas muy segura de mi, era una materia que me gustaba y se me daba bastante bien. El sistema de corrección era el siguiente: apenas acababas el examen te acercabas a la mesa de la profesora, que estaba custodiada por una enorme pizarra llena de números y letras, y ella lo corregía de inmediato, por lo que sabías directamente si habías superado la materia o no. ¡Madre mía! ¡Que nervios! ¡Allí mismo! ¡delante de todas! El ambiente que se respiraba era, como suele ocurrir antes cualquier examen, bastante tenso pero especialmente ese día parecía que  la atmosfera era diversa. 

El resfriado, los nervios, el frío y el cansancio acumulado de tantas tardes preparando la actuación hizo que un tremendo escalofrío recorriera toda mi espalda. En ese momento, empecé a estornudar y casi sin poder parar agarré de inmediato un pañuelo que llevaba en el bolsillo de mi chaqueta. Con los ojos llenos de lágrimas provocadas por el esfuerzo de cada estornudo miré instintivamente hacia la urna de Pepito, me había dado la sensación de haber notado algún movimiento inusual mientras se me habían desencadenado aquella sacudida. Me pareció extraño, pero como estaba ligeramente mareada no sabía si había sido cierto lo que había notado o simplemente había sido una estúpida sensación. Aturdida, seguí haciendo mi examen pero conforme pasaban los minutos mi estado empeoraba. Tenia sudor frío y la vista algo nublada pero no quería levantarme de la silla hasta terminar, lo mejor posible, mi examen. El tiempo pasaba para mi muy despacio y mis compañeras se iban levantando e iban entregando sus exámenes. La clase estaba ya casi vacía. Yo no daba pie con bola, se me mezclaban los números, las fórmulas, las letras, todo era un caos en mi cabeza y no conseguía poner orden dentro de ella, ¡después de todo lo que había estudiado para aquel examen!. 

Entonces, cuando la penúltima alumna había recibido su nota, se había marchado y me había quedado sola con Pura, entró Tere la portera, algo agitada, para anunciarle a la profesora que la Directora, Mª Luisa Piñar, la necesitaba de inmediato en su despacho y como no quedaba lejos decidió salir corriendo para ver lo que ocurría, pero antes me dijo: “Teresa tienes 5 minutos para entregarme tu examen, voy a ver a la Directora y en cuanto vuelva, me lo das”.  Yo no pude hacer más que asentir con la cabeza porque casi no me salía la voz del cuerpo. Abrumada por la situación en la que me encontraba, decidí cerrar los ojos y respirar profundamente para intentar recuperar la calma y la inspiración. Después de unos segundo entreabrí mis ojos y algo hizo que me quedara paralizada como una estatua, no quería mover ni una sola uña. Me había parecido ver que la puerta de la urna donde moraba Petito estaba ¡abierta!. Todo en mí se despejó, me desperté de la situación convaleciente en la que estaba. “¡Madre mía!”- pensé-“no está dentro, ¡se ha salido!”.  Ahora temblaba pero del miedo, no sabía que hacer, como reaccionar a tal situación, quería salir corriendo y gritar a todas lo que estaba pasando en aquella aula pero mi cuerpo estaba petrificado, no hacía caso alguno a ninguna de mis ordenes mentales, estaba tan asustada que no comprendía nada. De repente, noté un frío espeluznante cerca de mi, y un tintineo como de huesos que recorría la habitación. Por último, un chirriar de bisagras y un vibrar de algún cristal me indicaron que alguna puerta se había cerrando. Entonces y sólo entonces, me atrevía a abrir muy despacio los ojos para ver lo que acababa de acontecer. Y cual fue mi sorpresa cuando al mirar a mi alrededor comprobé que todo estaba en orden, las mesas, las sillas, la urna,…Pepito, todo estaba en su correspondiente lugar sin dar señales de que allí hubiese pasado nada. Pero no fue así, !había ocurrido algo extraordinario! cual fue mi sorpresa al ver que junto a mi, en la ventana más cercana, estaban escritas con vaho todas las respuestas. 

Perpleja y sin perder ni un minuto escribí aquellos resultados sin pensar cómo ni quién los había puesto allí. Completé mi examen y justo en ese instante entró Pura un poco alocada cogiéndome el papel vigorosamente para corregirlo y darme, sin dudarlo, la máxima puntuación. Yo no podía creer lo que acababa de pasarme, mientras recogía mis cosas de la mesa para bajarme al Salón de Actos y continuar con los preparativos de la actuación, miré detenidamente la escritura que casi ya no se veía y pude observar que tenia un trazo muy fino como si hubiese sido escrito con el tapón de un bolígrafo o con…el hueso de un dedo de esqueleto. Salí de allí a paso ligero y, pensativa bajé las escaleras intentando darle una respuesta lógica a aquella experiencia, queriendo contar a los cuatro vientos lo que había ocurrido aunque nadie me creyese, quien podía pensar que Pepito, el esqueleto del cole, me había ayudado a pasar un examen, si ni siquiera yo misma tenía claro que hubiese sido fruto de mi imaginación, por lo que decidí no contárselo a nadie por el momento.


Urna en el laboratorio de Ciencias
Llegada la tarde, había un gran revuelo por todas las dependencias del Colegio. Se corría de un lado a otro para ultimar los detalles del gran evento ya que la nieve había impedido que los preparativos cumpliesen horario. Alrededor de las cinco dio comienzo la función. El Salón estaba repleto y yo absorta por los acontecimientos desencadenados miraba a lo lejos de la sala, desde el escenario, con la mirada perdida. Las luces, la música, y los recitales marcaban una atmosfera navideña encantadora. Repentinamente, volví en sí preocupada por saber si mi madre había superado los problemas de la nieve y había llegado a tiempo para venir a verme. Buscándola entre la gente vi una cabeza que me llamó la atención. No era mi madre, era ¡Pepito! que había bajado desde el laboratorio para estar junto a todas las estudiantes en uno de los días más bonitos y emotivos del año. Desde entonces comprendí que Pepito siempre estaba a nuestro lado para echarnos una mano. Creo que le gusta mucho vivir allí y ser el guardián de todos los estudiantes, por lo que, si alguna vez pasas por el laboratorio y quieres saludarlo, acércate a la urna que igual puedes ver si mueve algún hueso queriendo decirte: ¡Ciao!.

Gracias a esta relación tan especial que tuve con Pepito fue como se despertó en mi la pasión por el estudio de la Arqueología, de los restos del pasado y la vida de nuestros ancestros y me ayudó a comprender que si somos capaces de leer nuestro pasado, seremos capaces de comprender nuestro presente para planificar mejor nuestro propio futuro. 

También aprendí que no tenía que elegir mi camino por cuanto dinero ganaría con lo que hiciera, ni cuántos problemas debía de superar para conseguir lo que quisiera hacer, ni si era la mejor en ello, tan solo aprendí a buscar aquello que al hacerlo me diera la felicidad, y si así lo hacía, supe que podía conseguir lo que me propusiese, y lo más importante, sería feliz y haría feliz a los que me rodean.

Terry

Arcos de ladrillo, vestíbulo


Imágenes del colegio recreadas por Teresa Valderrama.
Teresa Valderrama: Para mi cole


oOo

sábado, 8 de marzo de 2014

Ángeles Galino, In memoriam




Hoy ha fallecido Mª Angeles Galino, exdirectora general de la Institución Teresiana, adelantada a su tiempo, pionera en pedagogía y mujer de Dios. Mª Ángeles, nació en Barcelona en 1915, y dirigió a la Institución Teresiana de 1977 a 1988, siendo Josefa Segovia, su referente e inspiración en su estilo de gobierno durante esos años.

La Institución Teresiana pierde hoy una gran mujer, pedimos a Dios por su vida entregada, por su labor y su huella en todos nosotros.

Descanse en paz...



oOo

martes, 4 de marzo de 2014

Dominus Deus Rex Scientiarum


Escudo de la Institución Teresiana

La cruz, el libro, la estrella... Señor Dios, Rey de las Ciencias