miércoles, 25 de junio de 2014

Palabras de despedida en la graduación de la promoción del centenario


DISCURSO DE LOS PADRES EN LA FIESTA DE GRADUACIÓN 
CURSO 2013-2014


¿Quiénes son los más valientes, intrépidos, temerarios, arriesgados? Los jóvenes. ¿Quiénes son los que tienen ideales, los que se olvidan de sí? Los jóvenes. Me preguntaréis ahora qué podéis hacer. ¡Oh juventud, arma poderosa, brazo casi omnipotente, fuerza del mundo! Sea vuestra primera meditación ésta. Somos jóvenes: todo lo podemos. Somos de Dios: todo lo bueno podemos”.

Estas palabras las escribía Pedro Poveda en 1.933, casi al final de su vida, sintetizando toda una trayectoria en la que la juventud había ocupado siempre su afecto y su actividad.

Hemos querido que sea él el que iniciase este humilde discurso que os dirigimos a vosotros, nuestros hijos. Por eso, con su permiso, y sabiendo que ya nos está animando a continuar, comenzamos.

Buenas noches: Sra. Directora, estimados Profesores, Personal no docente, padres, madres y, como no, buenas noches queridos alumnos y alumnas de este gran colegio “Pedro Poveda”.

Es para nosotros una satisfacción y una gran alegría poder representaros a vosotros, padres y madres de este grupo maravilloso de jóvenes, que hoy llegan al final de otra etapa y que tienen que decir adiós a este colegio.
Habéis de saber, ante todo, que Pedro Poveda y Josefa Segovia, estarían orgullosos de todos vosotros. De nuevo se vuelve a cumplir el objetivo marcado hace ahora 100 años por la institución teresiana en este centro: encontrar a Dios mediante la enseñanza.

Casi sin darnos cuenta, llegó el momento. Parece mentira, pero han pasado 12 años ya. Para algunos incluso más.

Todos vosotros lleváis ya algunos meses recordándonos cosas que os han pasado en este colegio durante estos años. Cosas buenas, por supuesto. Las malas se olvidan. Nos habéis recordado vuestros viajes a Guadix, a Los Negrales, a Sierra Nevada. Vuestras funciones de teatro y Navidad. Vuestras colaboraciones en el día de la Solidaridad con vuestros talleres y con la cruz de mayo. Y vuestros destrozos, que todo hay que decirlo. Y también, cómo no, vuestros amores y desamores.

Las aulas del colegio “Pedro Poveda”, con su peculiares nombres: mariquita, pollito, luna, sol, guardarán vuestras risas... vuestras charlas permanentes... vuestros enfados... vuestras alegrías y vuestras tristezas.

El patio quedará como testigo mudo de tantos secretos, de tantas vivencias y de tantos encuentros familiares en los momentos de celebraciones...

Hoy es el día de partir, de dejar una etapa de vuestras vidas para comenzar otra nueva. Seguramente en vuestros corazones hay, al igual que en los nuestros, sentimientos tan contradictorios como la alegría y el triunfo o la tristeza y la pérdida, aunque el balance, estamos seguros, es positivo en todos los casos, de una u otra manera.

El paso que dais no es fácil. No resulta fácil tampoco para nosotros, padres y madres, decir adiós a un grupo de “personitas” a las que hemos visto crecer día a día y que año tras año habéis ido ganando un lugar en el corazón de esta gran familia que es el colegio “Pedro Poveda”.

Al inicio de aquella “aventura”, nuestro único objetivo era apoyar y sumar nuestro esfuerzo en el logro de una educación de calidad para nuestros hijos. Por eso tomamos la decisión de que este colegio fuese para vosotros una segunda casa muy semejante a la nuestra. Educación, amor, familia y saber estar: todo lo que unos padres quieren ofrecerle a su hijo. Este colegio nos daba esa oportunidad y así nos embarcamos en vuestra formación.

Con la misma ilusión que vosotros, os traíamos al colegio confiados en que aprendieseis y fueseis felices a vuestra manera. Si echamos la vista atrás, quién no se acuerda de ese primer día de clase con apenas 4 años. Algunos nos fuimos preocupados. ¿Llorará?, ¿sabrá ir a hacer pipi solo o se lo hará encima?, ¿se comerá la merienda?, ¿qué maestra le tocará? Aquellos pequeños bajitos o “locos bajitos”, como diría Serrat, que llegaron con sus caritas asustadas los primeros días de clase, hoy se nos han convertido en jovencitos que no sólo han crecido en años, sino que también han progresado en algo tan valioso como son los valores del compañerismo, el respeto, la amistad, la solidaridad y la responsabilidad. Valores que, sin duda, fueron inculcados por las familias, pero que fueron potenciados en nuestro colegio y que perdurarán en vosotros toda la vida

En esta nueva puerta que la vida os abre, las decisiones salen casi, solo casi, de vosotros, porque nosotros seguimos estando a vuestro lado para enfrentar una nueva etapa de vuestra vida. Vuestro futuro debe de ser claro, aunque la realidad que nos están pintando no sea demasiado buena, pero aquí en estas cuatro paredes habéis aprendido a ser personas que saben valerse por sí mismas. Aprovechad lo aprendido, sed inteligentes y trabajad sin perder de vista las órdenes de vuestro corazón y las experiencias ya vividas

LOS PROFESORES, que con su enseñanza y dedicación, os brindaron herramientas para vuestro futuro, hicieron suyas las palabras de Pedro Poveda “Con dulzura se educa, con dulzura se enseña, con dulzura se consigue la enmienda".

Hay un dicho que reza: “No hay escuela sin maestro”. Bueno, pues este centro es una gran escuela, llena de grandes maestros profesionales, cumplidores, altruistas que han ofrecido a nuestros hijos el mismo cariño que nosotros, sus padres.

Gracias a todos y cada uno de ellos que han sabido “procurar que todo alumno dé de sí todo lo bueno que pueda dar”. Todos ustedes han formado parte de nuestras familias, de nuestras vidas. Siempre estarán presentes en nuestros corazones.

Sabemos lo difícil que resulta muchas veces la ardua tarea de enseñar a los chavales, por eso no queremos dejar pasar esta oportunidad para pedir disculpas a todos los que han formado parte de este proyecto educativo, por los momentos poco afortunados que pudimos haber tenido y, sobre todo, queremos agradecer a cada uno de ustedes su dedicación y cariño para con nuestros hijos. Siempre estarán en nuestros recuerdos y, a buen seguro, en los de todos nuestros hijos.

Queridos jóvenes, de este colegio os lleváis en vuestras gastadas mochilas cosas que nunca habéis de olvidar:

Agradecer la vida, ya que cada uno es protagonista; agradecer la amistad, que no nos deja sentirnos solos; agradecer los recuerdos, que alimentan el alma; agradecer el ayer y el ahora, para vivir plenamente.

Valorar la felicidad, buscándola en cada momento; valorar los sueños, que nos dan fuerza y nos recuerdan que estamos vivos; valorar las palabras, porque una palabra de aliento ayuda.

Y aprender a no darnos por vencidos, a amar sin rencores, a creer en uno mismo, a luchar y jamás volver la espalda, a escuchar.


Sabed también que hoy nos sentimos orgullosos de vosotros por la formación y los valores que habéis conseguido. Estamos convencidos que seréis capaces de desafiar al mañana y de afrontar el nuevo camino que hoy comenzáis a vivir. Y si tropezáis no os preocupéis, levantaos, sacudid el polvo de vuestras rodillas y seguid adelante. Este grupo de jóvenes, vosotros jóvenes, ir tendréis un sello especial allá donde vayáis y seguramente sabréis aplicar todas esas vivencias de valores desarrollados en el colegio “Pedro Poveda”.

Tened en cuenta que los años que habéis pasado aquí y los que os quedan de enseñanza allá donde vayáis seguramente serán los mejores años de vuestra vida. Aprovechad cada día como si fuese el último, seguid cultivando la amistad y la solidaridad que habéis sembrado en este patio y en estas aulas y no perdáis ni un minuto en enemistaros, entristeceros ni en ver pasar la vida sin participar en ella. Saboread cada bocado de vuestra existencia y vivid, que el mundo es vuestro.

Para terminar nos gustaría citar unas palabras del gran escritor, premio Nobel, fallecido recientemente, Gabriel García Márquez.

"No llores porque ya se terminó... sonríe, porque sucedió”.

Ahora alzamos la vista y ya no vemos a aquellos niños que lloraban sin consuelo el primer día de colegio. Ahora vemos a un puñado de adolescentes con el rumbo aún un poco perdido pero con el alma llena de bondad y de vida.

Gracias a vosotros por ser nuestros hijos.
Gracias por vuestro esfuerzo, por vuestro tesón y sobretodo, por ser lo que sois: grandes personas.

Os queremos.


1 comentario:

  1. Tengo contemplado y siempre presente que las palabras son importantes en todo sentido, que suelen ser poderosas y sin duda estas palabras de despedida de graduación son perfectas, creo que es excelente encontrar discursos así, creo que es un gran aporte para nosotros, espero más personas lo lean. Saludos.

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